
Por qué la izquierda argentina vive fragmentada y sumida en confrontación constante, mientras que el movimiento flogger logra unificar muchos boludos encontrando un único líder referente.
Villma Ripoll, Jorge Altamira y Cristian Castillo coincidieron, sin proponérselo, en un barsucho de Avenida Corrientes y Yatay un par de sábados atrás. El televisor del lugar mostraba las imágenes del partido entre Ferro y Belgrano de Córdoba, pero el único que le daba cierta bola al evento era el fundador del PO, menos por su compromiso pasional con ciertas banderías futboleras que por su interés en el tamaño de los banners publicitarios de la transmisión. Además, le interesaba la idea de emular el saludo triunfal de De Narváez, al menos en algún partido del ascenso.
Ripoll, por su parte, había quedado en juntarse allí con una amiga para contarle como fue que le afanaron una chata en el Hospital Italiano, mientras que el Chipi Castillo justificaba su presencia por estar chamuyándose a una piba de Sociales que vive cerca.
Y al igual que en la fiesta del Nano, juntos los encontró el sol, a la sombra de un farol, ya que el destino endulzado con el afable entrecruzamiento de los fantasmas de Marx y Engels, hizo coincidir en los tres la hora del retiro.
"¿Qué hacen acá, locos lindos?", sorprendió un radiante Altamira.
"¿Por qué no pateamos un cacho hacia el centro, y vemos si pinta para hacer algo a la noche?"Y hacia allí partieron, pero al llegar a Abasto poco hicieron por resistir la tentación y apoyar sus obreros culos sobre las escalinatas del emblemático shopping.
"Pensemos que aquí mismo tuvo lugar una revolución continental flogger que, poco a poco, está insertando grupos guerrilleros de posteo en varias zonas virtuales", reflexionó Castillo.
"Abasto es una especie de Sierra Maestra, si bien se mira.""Además, no parece haber ningún peligro de proscripción de nombre por parte de temibles tribus gorilas", opinó Ripoll, comiéndose un helado Epa.
"Entonces, muchachos, ¿por qué no emulamos este proceder? ¡Debemos darnos cuenta de que estamos ante una oportunidad histórica!", se entusiasmó Jorge Altamira.
"Cacawaate, Gazabril, y otros tantos han aunado fuerzas para acrecentar aún más la sola imagen de Cumbio, ya sea en manifestaciones obrero - estudiantiles como el "Floggerazo" o en agrupaciones que pretenden luchar contra las dictaduras del límite de firmas y effes como los 'Montoelectros'. ¡La revancha de José León Suárez está muy cerca, compañeros!", finalizó, antes de sacarse una foto con un grupo de pendejitas judías de 14 años.
La lucha contra el imperialismo estaría por verse, aunque la torta más famosa de internet algo de "independencia económica" ya esté comenzando a ligar. Impossible is nothing.