Últimas imágenes del naufragio

Ese nacionalsocialismo utilizado para etiquetas chirles llevó al representante del frepasismo zombie (hola, soy un oxímoron brutal) a recorrer un establecimiento cuyo óptimo estado encabeza las prioridades de una porción mayúscula del comprometido electorado porteño (?): el hospital psiquiátrico José T. Borda.
Allí, gestionada por los propios internos, con un apoyo institucional nulo, funciona la emisora LT 22, La Colifata. Y una las principales figuras que engalanan su programación es ni más ni menos que Anatasio López Berganti, mutado en los últimos años en este inconcebible cross-dresser del séptimo averno llamado "Zulma Lobato". Apostado plácidamente en una de las simpáticas letrinas del psiquiátrico, nuestro interno celebrity repasa un abandonado ejemplar de Mein Kampf, propiedad, acaso, de algún ex Coronel del Estado Mayor de la Wehrmacht enloquecido por la persecución constante y patagónica de Carlitos Perciavalle y China Zorrila:
El sacrificio de los soldados alemanes no hubiese sido necesario si doce o quince mil judíos corruptores del pueblo hubiesen sido sometidos a los gases tóxicos. Fijate qué interesante (dice Lobato a Filmus y a Washington Panacea, nuestro inefable guía turistíco del deterioro humano). En este librito (sic) se menciona al gas como aspiración máxima para encauzar el objetivo de la eliminación absoluta. Y aquí (sus ojos pendulares y enresortados repasan el herrumbre incrustado hasta en los haces de luz, su respiración se corta, vuelve) la muerte acecha gracias a su falta. Todos vamos a terminar acá, nene (bultea a Panacea con desdén); el macrismo se quiere sacar de encima a todos los artistas. Algunos pudieron escapar del encierro pero pasean sus miserias mentales por cualquier spot. Miralo a Víctor Heredia, lesbianizado; mirá a Garzón y Fanego, regalándole virus al pueblo seisieteochista; mirá a Pachu Peña, pronunciando la palabra "municipio", ¿te das cuenta? ¡Pachu! Ay, dios...
Zulma llora. Filmus se conmueve y, preso de internas fuerzas centrífugas que desbordan comprensión y manija irracional, lo abraza. Y aquí la clave para revertir la goleada, para combatir al asco invencible aún por veinte camiones de Reliverán conducidos por una tropa de Forsters clonados: la revisión del menemismo, la fiesta cabal, y, fundamentalmente, la recuperación del mensaje de Calle 13, preso de dientes ajenos, ya traidores.
















